miércoles, 6 de junio de 2007

No he mascado peyote...

… vaya eso por delante.

Sin embargo ayer tuve un día de esos en los que el bichito de la mala leche parecía que me había picado y extendió sus efectos en todo mi ser. No tenía ningún motivo, ninguna razón, nada me había sucedido … pero notaba como crecía esa mala hostia en mi interior.

Intenté desviar el pensamiento, frenar esa oleada creciente, esa pulsión. Pero nada.

Ni tonterías que se me ocurren del tipo “un complejo polideportivo es un término psicológico para definir una alteración del comportamiento que imbuye en quien la padece la firme creencia de que es un atleta de triatlón” o si la expresión “se corre la voz” tiene alguna relación con los orgasmos de Frank Sinatra consiguieron alejar de mi esta mala baba.

Así que decidí hacer mía la sentencia de Nietzsche “en tiempos de paz el hombre belicoso se abalanza sobre si mismo” y decido darme caña.

Muy serio me pongo enfrente de un espejo y me digo:

- Fidelio, eres un patético bastardo y no has dejado de dar testimonio de ello en incontables ocasiones.

- Perdona, bonito. Y yo ignoro de qué recóndita ciénaga de tu inmunda cabeza surgen comentarios semejantes.

- Y yo desconozco el pútrido burdel en el que seguramente fuiste concebido

Yo, velis nolis, me iba calentando …

- Pienso que hay sabandijas dignas de exterminio más gratas a los sentidos que tú.

- Pues tu sola existencia justifica el invento de la trepanación.

En ese instante me intenté dar una leche. Además ¡qué cabronazo!, a traición. Como soy zurdo me quise engañar. Menos mal que vi venir el golpe.

- Te deseo la más incómoda de las existencias

- Y yo a ti la más adversa de las situaciones.

- Y yo a ti el más doloroso de los padecimientos

- Y yo a ti, la más terrible de las desdichas.

Pfff. No podéis imaginar lo que extenúa eso de abalanzarse sobre un mismo. Y lo que relaja. Al final me pedí perdón y me quedé dormido, aunque tuve un sueño inquietante que paso a relatar:

Me encontraba en un pasillo débilmente iluminado que terminaba en tres puertas.

Al abrir la primera de ellas, me encontré en una habitación donde, en una cama gigante, de esas de Ikea con nombre tipo “Sultan Högbo” o “Fängebo” (la clave es que la palabra tenga diéresis) se encontraba Monica Bellucci, completamente desnuda. Unos pañuelos de raso anudados en sus muñecas y atados al cabecero de la cama la inmovilizaban parcialmente. Vi la personificación de la lascivia en su rostro. Y en perfecto italiano (lengua que no domino pero que incomprensiblemente entendía en mi sueño) me dijo: ¡Hazme tuya!

Cerré la puerta y decidí probar la segunda habitación, en donde me esperaba un panorama similar, aunque esta vez se trataba de Laetitia Casta, los pañuelos eran de seda salvaje, la personificación en el rostro de la lascivia había dado paso a la encarnación de la lujuria en su cara (que pa mi que es lo mismo) y en lo que me habló fue en perfecto francés (lengua que tampoco domino y sin embargo nuevamente entendía). Sus palabras fueron: ¡Poseeme frenéticamente!

Algo se empezaba a hacer ostensible debajo de mi pantalón. Al reparar en ello me di cuenta que me encontraba vestido de futbolista del Real Madrid, en concreto la primera equipación, temporada 1995-1996, con un "9 Suker", impreso en mi camiseta.

Cerré nuevamente la puerta y probé en la tercera habitación. Sonaban unas alegrías de Cádiz (aquella de “con las bombas que tiran los fanfarrones se hacen las gaditanas tirabuzones”) y tan sólo encontré una palangana y un cortauñas. Con gran alborozo procedí a cortarme las uñas de los pies, una vez transcurrido un rato de los mismos en remojo. Al tiempo, tarareaba desenfadado y ajeno al drama que estaba a punto de suceder, la mencionada tonadilla.

Volví sobre mis pasos y abrí de nuevo la segunda puerta dispuesto a saciar mis más inconfesables fantasías, pero esta vez el panorama era bien distinto: no en vano era Paz Padilla la que había sustituido a la Casta. Y en perfecto español y con gestos ostensibles, me instaba al fornicio. Sin embargo, a Dios gracias, sus palabras me sonaban a una mezcla de francés e italiano que no acababa de entender, tipo la de los monjes de El nombre de la Rosa. Mi sistema inmune funcionó que te cagas. El portazo al cerrar la puerta a mis espaldas coincidió con mi despertar, entre sudores fríos y palpitaciones.

Me levanté con hambre, así que me fui a la nevera donde 4 gigantescos bistecs esperaban el momento de ser cocinados. Fecha de caducidad: ayer.

Ya en paz conmigo mismo, y con ese bichito de la mala hostia evaporado durante el sueño, decido entonar una improvisada loa a los filetes:

Cuatro filetes.
Cuatro bistecs descomunales.
Pesadilla de herbívoro en mi plato.
Ayer fuisteis bueyes.
Hoy seréis cena.
Mañana, tal vez, nada.

El sospechoso color marrón de algunas zonas de los loados me hace desestimar la idea y me abro una cuajada. (nota mental: poner estrambote y coda al "Oda a los filetes").

Y os prometo que no he mascado peyote…. Todavía.

10 comentarios:

Colette dijo...

A ver, querido Fidelio, me preocupas hondamente.
Si te sientes con ánimo proclive a la violencia yo te cedo temporalmente a mi jefe y le pegas a él, que no tiene sentido que te maltrates a tí mismo...
Lo de Mónica, la Casta y Paz Padilla lo enmarco en nuestras conversaciones con Lol sobre el particular; lo de la palangana y las uñas de los pies ya...como que se me escapa.

Sufro lo indecible sólo de pensar en lo inmenso de tus padecimientos.

Fidelio dijo...

Querida Colette, y yo padezco al intuir su sufrimiento de usted por las adversidades de mi propio devenir. Gracias mil.

Usted y Lol saben bien de donde viene lo de la Mónica, la Casta y la Padilla. Estoy asustado. Ayer, en La Primera, comenzó un nuevo programa bodrio presentado, precisamente, por Paz Padilla. Me pregunto si no será algo relacionado con lo de la profecía autocumplida.

Vamos a por el jueves. Esto está chupao. Ta ta ri to ri to ri to riiiii (asín, en plan Séptimo de Caballería).

Anónimo dijo...

¡¡Hola Hombretón!! vaya sueños!
Me preocupas también a mí ¿sabes? después de salir de la movida madrileña (que por cierto "el anónimo era yo, gracias por los saludos), apareces revolcándote en un ¿maremoto de furia?
Unas sugerencias en estos casos 1¡Hacer lo que te dé la gana, porque sí!
2 Quedar con alguien, que vea cómo salen "sapos y culebras" de tu boca (aunque, ese día yo creo que a ti te habrían salido DINOSAURIOS).
3. Escribir en este blog, y por fa, sigue haciéndolo.
4. O darse unas cuantas tortas, si quieres yo te puedo ayudar.

P.D: Creo, que no soy la única, a la cual la encantaría saber de dónde viene el asunto sobre "Mónica, la Casta y Paz Padilla".

Anónimo dijo...

Gran texto fidelio. Es bueno que pagues tu mala leche contigo mismo, así no lo pagas con la gente de tu entorno como, ejem, por ejemplo, ejem, tus compañeros de curro!!
En relación con la imagen en el espejo, tienes que ver este video en el que el (gran) actor Edward Norton se ensaña contra todos los habitantes de NYC (bueno, en verdad es su reflejo en el espejo el que lo hace), incluida su propia persona:
http://youtube.com/watch?v=CYi7M0sXlwQ

Es de la pelicula, perdon, obra maestra "la ultima noche" de Spyke Lee. Mañana si me acuerdo te la llevo. Ah, para no perderte, aquí tienes la letra del monologo:
http://www.cineol.net/extras.php?action=view&id=893&type=2&sid=9cfadb52de818cc29bdf60f66ae8075

PD: No quiero polemicas, ESTO NO ES RACISMO, pues no deja a ninguno limpio.

Fidelio dijo...

Milady, muchas gracias. Creo que haré caso de sus sabios consejos. Lo de Bellucci, Casta y Padilla no es más que una tontería que nos dijimos en unos correos Colette, Lol Steiner y un servidor y que utilicé para la chorrada del sueño. Como podrás imaginar no me hubiera ido de la habitación primera al menos en un par de horas .....

Ender, socio, precisamente en el tajo estoy suave gracias a estos ejercicios ....

Muchísimas gracias por la joya que nos has mandado. ¡¡ qué fuerza !!. Traéme la peli, please, que no la he visto. En su momento vi "Do the right thing", primer y único acercamiento a Spike Lee habida cuenta del tostón.

Anónimo dijo...

¿Y yo tenía un problema porque me ponían las concursantes de humor amarillo...? Jo-dó.

Fidelio dijo...

Querido Satinado: el problema no es que te pusieran las concursantes de humor amarillo, el problema es que bajabas el volumen de la tele e imaginabas diálogos subiditos de tono.... que lo sé yo .... travieso....

Lola Steiner dijo...

Pues para que sueñes tranquilo, ya no me comparan con la Casta. Ahora es con Dita von Teese.
De todas maneras, espero que nunca me digan eso de "mucho más mona que la Paz Padilla, ande se va a comparar", porque me hago el hara-kiri.

Lola Steiner dijo...

Por cierto... cortarse las uñas es una manera de quitarse problemas de encima. Eso dice Freud (me lo acabao de inventar). Asi que, al quitarte esos problemas de encima, te quitas, de paso, el sufrir y el devanarte los sesos, por aquello de decidir si el fornicio será con la italiana o con la francesa. Al final sale la española y se disipan las dudas.
Qué gran sueño!!!

Fidelio dijo...

Lol, querida, mientras no te comparen con Tita von Thyssen ...

Interesante tu teoría sobre cortarse las uñas. ¿y si resulta que en mis uñas se concentra mi honestidad, mi inteligencia, mi capacidad de amar, mi sentido del humor y al cortármelas me quedo sin ello? Hmmm, pensaré sobre ello.