sábado, 27 de diciembre de 2008

Marisita

Igual nunca os he hablado de ella, pero Marisita es mi novia. Bueno, en realidad tengo que utilizar mejor los tiempos verbales: Marisita “será” mi novia en 10 años.

Ya le he dicho a Sureña que el amor eterno dura, en el mejor de los casos, una década. Así que cuando cumpla los 50 yo me voy a liar con Marisita. ¡no, que demonios! ¡nada de me voy a liar! Voy a tener un affaire con Marisita, que es como más chic.

Marisita está desolada porque este año su padre no le va a comprar el MP4 y no le deja ir al concierto de ECDEL (El canto de el loco). Y me parece bien, porque a Marisita le han quedado 3: Mates, Cono y Tecnología.

Ahhh, se me olvidaba. Marisita ahora tiene 14 años y está en tercero de la ESO e, ironías de la vida, lleva en su carpeta de apuntes una foto de mi sobri el de Física y Química.

No tengo claro (mi parasensorial no da para tanto) si Marisita es de Lega, de Geta o de Fuenla (nés, fe y brada respectivamente). Lo que si que es cierto es que yo tendré 50 y Marisita 24. Y yo estaré entrando en la decrepitud pero viviré una segunda adolescencia gracias a que Marisita tendrá unos pechos que desafiarán la gravedad y un culo tan duro que a su lado el mármol del Ara Pacis es mantequilla. Marisita no sabe lo que es el Ara Pacis.
Da igual. En realidad los estudios no son lo suyo. De hecho Marisita será, con todo mi cariño y mi respeto para el gremio, peluquera. (Un saludo para todas las peluqueras, muak!). Y va a ir siempre remona y yo siempre tendré las patillas igualadas y las cutículas impecables. Y yo voy a fardar lo que no está escrito: de BMW biplaza y de Marisita.

Marisita no va a ser como el personaje del cuento de Woody Allen educada en los campos socialistas de Brandeis que escriben “si, si muy cierto” en los márgenes de un libro de Kant, pero se quedará en personaje de Woody Allen. Porque Marisita será como Charlize Theron en Celebrities: bellísima y polimórficamente perversa esto es, que se la toque donde se la toque se excitará sobremanera.

Pero no todo será sexo con Marisita. En su simplicidad será encantadora y tendrá gestos entrañables, como la forma tan delicada con la que envolverá los regalos o su forma de hacer los puntos en la íes así, como con forma de circulito. Y serán muy divertidas las caras que tendrán sus vaquitas y cerditos cuando juguemos al Pictionary. Y será genial hacer con ella un viaje a Turquía, y visitar una iglesia paleocristiana en la Capadocia y que, extasiada a su manera, suelte un ¡hostias!. Yo la reprenderé con fingido enfado y le diré que no sea irreverente ni herética. Y esa noche sorprenderé a Marisita buscando herético en el DRAE, en la letra e. Y volveremos a hacer el amor….

A Marisita le gusta esta canción. A mi también. Ale, a cantar....

domingo, 21 de diciembre de 2008

Ay de tí, ay de mi ....

La vida es la consentida, feroz dictadura de una criatura que juega a mandar…

Escucho a Aute mientras pienso como empezar. Ufff, tiene razón la canción y la vida nos lleva por donde nos da la gana. De poco sirve planificar, incluso más allá de los próximos diez minutos. Y lo digo sin desasosiego, que conste.

Gracias a todos los que me escribisteis alguna línea en mi post de cumpleaños. Vaya eso por delante. Perdón por no haber contestado pero estoy liado y sin tiempo para casi nada.

Seguramente lo mejor será que comience por lo más inmediato, y lo que me arrancó una carcajada: lo llamo “momento deposición en Carrefour” y paso a relatároslo. El viernes pasado mi amigo el Kurt Cobain charro organizó (agarraos) una timba de póker en su casa, junto a Satinado, Travis y Ender. Llegaba yo en mi coche a tal evento cuando confluyeron dos circunstancias que desaconsejaban mi inminente presencia en tal evento, a saber: a) la completa ausencia de efectivo en mi cartera b) la acuciante necesidad (y creciente, matizo) de deponer. Huyamos de las florituras: no tenía dinero y me cagaba de forma tal que parecía que al día siguiente lo iban a prohibir.

Superé conmigo mismo la vergonzante situación de presentarme por primera vez en casa de Kurt con la intención de no darle tiempo ni a saludarme para preguntar con urgencia por el baño. No obstante lo anterior, ese sentido del decoro que de vez en cuando me adorna contuvo a mi intestino, y decidí buscar un cajero automático para subsanar la primera de mis carencias, esto es, sacar pelas.

¡¡¡ No podéis imaginar los minutos de angustias, que se me antojaron siglos, buscando en el barrio del colega un cajero automático!!!

Harto de dar vueltas sin encontrarlo, el neón de un Carrefour (que estaba en el quinto pino, matizo) llamó mi atención. Y allí me dirigí.

Y una vez retirado el correspondiente efectivo con cargo a mi cuenta corriente (depauperada, by the way) dirigime a los servicios donde, ataviado aún con abrigo y bufanda, procedí con delectación a finalizar el solitario acto que comienza con la ingesta de alimentos. Y allí me podéis imaginar, en el tigre de un Carrefour, muerto de risa por lo ridícula de mi situación. Y supe que, aunque escatológico, debía compartir con vosotros este momento, pues no en vano tengo de un tiempo a esta parte demasiadas oportunidades de reírme.

He estado ingresado 3 días en un hospital. Me dio un jamacuco (algo a medio camino entre una crisis de ansiedad y un cuadro de agotamiento). El puto trabajo, que como todo el mundo sabe es un castigo bíblico. He aprendido dos lecciones fundamentales: 1) hay que tomarse la vida con un poco más de calma y, 2) las enfermeras de los hospitales son encantadoras, me llaman cielo y me cuidan pero i) no son como Jessica Lange en “Tootsie” ii) no son como Juliette Binoche en “El paciente inglés” y iii) sadly, tampoco son como las de Benny Hill, con ligueros y minifaldas escandalosas. Se me ha roto un mito y ahora soy algo parecido a un juguete roto.

He tenido que volver a Madrid. Yo vivía tan feliz en la costa con Sureña, y ha sido ineludible el tenerme que volver. En principio por unos pocos meses, aunque sospecho que el paréntesis va a ser mucho más largo de lo deseado. No puedo hacer nada, simplemente sentirme en un estado entre “francamente jodido” y “tremendamente contrariado”. Y el exceso de trabajo, de presión, de responsabilidad me ha pasado factura. Y claro, yo firmo para ser un bonito cadáver en plan James Dean pero me faltan las llaves de Cadillac y oye, como que me obstino en no aparecer en las noticias de Madrid Directo porque me hayan encontrado los vecinos, alertados por el hedor, lo que viene siendo muerto, desnudo en mi cama y con una barra de fuet a mi lado. Hay que tener una cierta dignidad para estas cosas, joder. Si bien juego maliciosamente con la idea de que el “rigor mortis” pudiera haber convertido en perpetua una erección y no haya manera de conseguir un ataúd cuya tapa pueda cerrarse, y tenga que acabar en el crematorio de la M-30 con mis restos mortales metidos en la funda de un contrabajo, casi si eso prefiero esperar unas cuantas décadas……

He quedado últimamente con Roberto y con Juanma. Ostras, me siento feliz por mantener esas amistades tantísimos años. Algún día hablaré de ellos, cuando tenga más tiempo y más ganas. Baste decir que no juzgan, no critican, no aconsejan …. Simplemente están. Y eso, después de más de 30 años, es hermoso.

Termino deseándoos a todos una feliz navidad. Yo comenzaré el año pillando un avión con Sureña para Albi (le France), ciudad natal de Toulouse Lautrec donde apagaré móvil, blackberry y portátil siquiera por 4 días …..
El video es un tostón, pero me gusta esta versión ......

jueves, 4 de diciembre de 2008

Cumpleaños feliz

No tengo tiempo de ná. Prometo firmemente actualizar pronto y visitar los blogs amigos que tanto echo de menos.



Dos comentarios:



1/ Detesto a las personas que por un pequeño banco de niebla ponen los antinieblas traseros y delanteros como si estuvieron perdidos en algún lugar de la tundra finlandesa.



2/ Anteayer cumplí 40 años. Si bien la sombra de la disfunción eréctil está alejada de mi horizonte (finger crossed!) es un dato a tener en cuenta.



Y una apostilla:



Hay pantalones de los que, inexorablemente al sentarte, se te caen las monedas de los bolsillos. Hay pantalones que no. La vida es esto.